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Vehículos Autónomos Parte II Tranporte de mercancías

En el post anterior se habló principalmente de vehículos autónomos. En esta segunda parte se hablará sobre otra clase de vehículos autónomos, mini autobuses y sistemas de transporte de mercancías.

Como bien decía ya Luis Santos por 2011 el transporte por ciudad se verá transformado debido a mini autobuses autónomos los cuales solicitas mediante una aplicación y compartirás el mismo trayecto con otros pasajeros. El sistema estará recalculando la ruta más óptima para todos continuamente y quizás tenga paradas predeterminadas. Pero bueno no vamos a entrar en cómo podrían funcionar los algoritmos detrás del sistema.

Algunos de nosotros podríamos pensar que a esos miniautobuses todavía les queda mucho por llegar pero ya existen. Se llaman Olli y han sido creados por una colaboración de varias empresas entre las que destacan Local Motors que ha puesto su conocimiento en la creación de vehículos mediante crowdsourcing e IBM. Aquí podemos un vídeo sobre Olli:

 

Y en esta web hay más información: http://meetolli.auto/

Como ya podemos observar la tecnología ya existe o está en fase prototipo, lo único que retrasará la adopción de estos vehículos será un tema legislativo a parte de la fabricación de los mismos a escala.

Donde también tendrá impacto la tecnología será en el transporte de mercancías y servicios de reparto. Google tiene varias patentes sobre camiones o vehículos similares a una moto autónomos y servirán para transportar mercancías.

Pero los pioneros en este campo fueron unos ingenieros del equipo del vehículo autónomo de Google que se salieron del proyecto y fundaron Otto, una empresa que convierte camiones en camiones autónomos. En 6 meses firmaron acuerdos con Volvo por 300 millones y fueron vendidos a Uber por 680 millones de dólares.

Ya se realizó el primer envío de mercancías en camiones autónomos y fue Otto con mercancía de Budweiser recorriendo una distancia de 120 millas. Este es el vídeo.

Por último tenemos sistemas de reparto de última milla, no los drones no siempre he pensado que no tienen sentido en las grandes ciudades y su peligro es más que evidente. Vehículos del tamaño de una moto o un poco más grandes que se piloten solos y dispongan de compartimentos de carga de diferentes tamaños. Este tipo de vehículos sustituirían a los repartidores que estamos viendo en las ciudades el único incordio es que alguien tendría que bajar a recoger la mercancía y no iría directamente a tu puerta… Pero bueno también se podrían crear puntos de recogida específicos para ello. Aún así es un tema cultural y de acostumbrarse a que el envío es más barato al no haber operario humano y por lo tanto es necesario bajar. Esto sería posible con comida y paquetes pequeños, aquellos que sean grandes seguiríamos teniendo los sistemas actuales.

Si unimos este tipo de vehículos a los comentados anteriormente y a las tiendas sin cajeros de Amazon como Amazon Go tendríamos supermercados y grandes superficies automatizadas que harían peligrar al pequeño comercio de forma indirecta…

 

 

Vehículos Autónomos Parte I

Aún recuerdo el día cuando estaba en las antiguas oficinas de Luis Santos del Val en plena Gran Vía hablándole sobre el proyecto de la app de taxis compartidos que le estábamos presentando a la Gremial de Taxistas de Madrid mi compañero Jorge Pintado (quien hoy está en San Francisco trabajando en Yahoo) y yo. Hablábamos del futuro del transporte, del vehículo autónomo de Google, de viajes compartidos en taxis y recuerdo cómo aluciné con la claridad mental de Luis cuando me dijo: “Edu, el día de mañana habrá mini autobuses que te transporten de un lado a otro de la ciudad”. Seguimos hablando de la aplicación del taxi y de cómo se podría conseguir con 8000 taxistas de la Gremial que la app fuese la más utilizada en la capital.

Era 2011, Uber creo que sólo había levantado 30M a primeros de año, MyTaxi 16M y Hailo 20M y aún no habían llegado a España, la oportunidad pasó y hablar de vehículos autónomos parecía muy lejano.

El destino ha querido que acabase trabajando en Uber, que siguiese muy de cerca la evolución de los vehículos autónomos, que es de lo que trata este post al fin y al cabo, y que realizase un trabajo final de carrera de la viabilidad técnico económica de los vehículos de aire comprimido (si, aire comprimido has leído bien, el resumen es que con la tecnología actual son poco viable y es mejor centrar los esfuerzos del aire comprimido en la tecnología de almacenamiento energético de media escala).

Vamos a empezar comprendiendo un poco el mercado de los automóviles.

  • Se venden en el mundo anualmente más de 80 millones de vehículos.
  • Entran en los próximos 20 años 2.000 millones de personas a la clase media que si “nada cambia” querrán un vehículo.
  • En 2013 se preveía que el parque de vehículos a nivel mundial se iba a duplicar pasando de 850 millones actuales a 1.700 millones.
  • Según Navigant Research se prevé que para 2020 la venta de vehículos eléctricos represente el 0,07%.
  • Tesla en 2020 prevé tener capacidad para producir 500.000 vehículos. Es decir que necesitaríamos de 160 Teslas para cubrir todas las ventas de vehículos a nivel mundial.

Pero claro esto son los informes, los datos y las tendencias de hace unos años sin tener para nada en cuenta de la capacidad de innovación por parte de las empresas y del avance, en ocasiones exponencial, de la tecnología.

A día de hoy existen numerosas empresas que están trabajando en los vehículos autónomos, aquí un link con las principales (la mayoría multinacionales) y como bien dijo Elon Musk estamos a pocos años de ver coches 100% autónomos, con un nivel de autonomía de 4 o incluso 5, y que Google haya sacado recientemente de su laboratorio el proyecto de vehículo autónomo para convertirlo en empresa (Waymo). Ford incluso ha anunciado que lanzará en 2021 un servicio de vehículo compartido autónomo (link).

La cosa se mueve y no es para menos pues la industria del transporte tal y como la conocemos se va a reinventar en las próximas 2 décadas, habrá coches autónomos, robots pequeños que irán por la acera (link), vehículos de carga más pequeños que los coches que serán también autónomos, autobuses autónomos, drones autónomos, camiones autónomos e incluso barcos autónomos (si, Rolls Royce ya está trabajando en ello), aquí dejo un vídeo muy chulo sobre ello:

 

Podríamos seguir hablando sobre qué va a significar esto para el sector de la logística, para todos los puestos de repartidores de moto y bici que están apareciendo ahora con servicios de comida a domicilio o Amazon Prime. Pero el resumen es que se estima que el 2% de la población mundial perderá su trabajo de forma directa debido a los vehículos autónomos.

Para aquellos que les preocupe la automatización de los puestos de trabajo, como me sucede cada vez que leo sobre tecnología y avances, esto supone un peligro y una oportunidad. Un peligro porque pueden acrecentarse las desigualdades sociales y una oportunidad porque probablemente se abaratarán aún más los costes de transporte, entre otras muchas cosas.

Pero a ver qué pasa con todas las personas que perderán sus puestos de trabajo, ¿seremos capaces de reeducarles? ¿Tendremos sistemas de adaptación? ¿Se crearán impuestos a los vehículos autónomos para que paguen los planes de formación de las personas que han desplazado? Son temas la verdad que interesantes y apasionantes al igual que quién tiene la culpabilidad ante accidente con un vehículo autónomo o la ética detrás del vehículo en la toma de decisiones en ciertas circunstancias…

Para acelerar la incorporación de este tipo de tecnologías que podría disminuir de manera considerable las emisiones de CO2, siempre y cuando se use como car-sharing, será necesario una inversión inmensa de capital. Y la mejor forma que se me ocurre de realizar esa inversión e intentar acortar las brechas sociales es abrir esa inversión a la ciudadanía o al pequeño inversor.

Es decir permitir a cualquier ciudadano poseer parte de un vehículo autónomo y recibir ingresos por sus “participaciones” en el vehículo. Sería muy similar al crowdfunding inmobiliario en el sector de vehículos de alquiler pero esto sería crowdfunding para flotas de vehículos autónomos.

Me da que en la próxima década veremos alguna que otra empresa así.

 

Mi base de datos y mapas de conocimientos

Antes de empezar con post interesantes me veo en la necesidad de compartir algo que muchas personas me han pedido a lo largo de los años cuando se lo he enseñado. Mi base de datos personal

¿Qué es mi base de datos personal? Bueno simplemente es este documento de Google con links divididos en más de 60 categorías diferentes que he ido recopilando desde hace más de 6 años que me vengo dedicando a leer artículos de todo tipo en internet durante bastantes minutos al día (había años que eran 2h diarias pero ahora leo más rápido).

Ahí hay prácticamente de todo y cuando digo de todo es de todo desde lo más puntero a nivel médico, pasando por artículos científicos de multiversos y teoría de cuerdas, robots abeja, drones anfibios y aéreos, artículos de start-ups, super artículos de start-ups, artículos de análisis de tendencias, etc…

Alguien me dijo una vez que hay que hacer algo con mi base de datos, se me ocurren tantas cosas. Pero más cosas que hacer con su información que con ella. Si estuviese en otro formato se podría buscar fácilmente por ella por categorías, nivel de importancia de los artículos y sería mucho más fácil su lectura. Desgraciadamente eso no es posible, la mayoría de cosas que encontrarás estarán en inglés y como la mayoría de cosas son interesantes si buscas algo específico es probable que acabes antes preguntándome qué buscas exactamente. Si conozco algo, esté ahí o no te lo haré saber.

Así que en definitiva tengo esa base de datos en mi cabeza metida. Eso es superdivertido porque me permite ver el mundo desde diferentes puntos de vista y conocer muchísimas cosas de una cantidad de áreas inmensas y me da perspectiva. Además ,y como bono extra, ha hecho que mis conexiones cerebrales hayan aumentado y sea capaz de generar una cantidad bárbara de ideas uniendo cosas que están en la base de datos y que no serían por lo general nada obvias. Gestionar esa carga cognitiva tiene sus “riesgos” también pero eso es otro percal. El caso es que tengo eso metido en la cabeza y cada día le meto unas cuantas cosas más y ahora la comparto con el resto del mundo o mejor dicho para quién decida o la encuentre por el vasto océano que es internet.

Y sin más preámbulos comencemos con los posts de innovación, futuristas, de ideas y cosas locas y cosas imposibles que es lo que realmente estaba(¿mos?) esperando.

Una vez un profesor me dijo que desgraciadamente todavía no existía una máquina que nos pusiéramos en la cabeza y nos dijese cuánto sabe un alumno y por eso teníamos que hacer exámenes.

Otra vez una persona me dijo que lo que somos es todo lo que hemos leído en algún momento y que eso configura nuestra personalidad en mayor o menor medida y que quizás en el futuro eso se tenga en cuenta en el futuro.

Esto no tiene pinta de que vaya a suceder, ¿o quizás puede que sí? ¿Habría alguna forma de conseguir esto que decía mi profesor o esa persona?

Jaron Lanier, uno de los creadores de Kinect en Microsoft, en un vídeo en el que condenaba la plutarquía tecnológica hacía el que nos dirigíamos comentaba la opción de que las grandes empresas tecnológicas que están mejorando sus algoritmos de forma “gratuita” con los usuarios, les cediesen parte de sus ingresos en función de cuánto hubiesen “ayudado”. Aquí una entrevista suya.

Estoy pensando ahora mismo en cuando se pilota un coche de Tesla y se evita un accidente y todo el resto de coches lo aprende, cuando mejoras los algoritmos de búsqueda de Google, cuando le ayudas a traducir fallos en translate o cuando utilizas los servicios gratuitos de mensajería instantánea o de recomendación y puntuación de libros, apartamentos etc… Todo ese valor intangible es el valor de la empresa y lo estamos dando “gratis.

Pero volvamos a lo anterior, volvamos a un sistema capaz de decirte qué sabes o de qué sabes. A mi personalmente esa información me parece super interesante, saber cuánto sé de los temas que hay en mi base de datos y tenerlo como carta de presentación en mi CV, ante una empresa, para que en una boda me pongan al lado de personas con mis mismas inquietudes o saber si tengo determinado sesgo a la hora de leer sobre una temática determinada y que por lo tanto debería de leer más sobre otros áreas para cubrir ese “desconocimiento” (por llamarlo de alguna forma).

¿A quién le puede interesar esto más? A los medios de comunicación, es obvio ¿no? Si hubiese un estándar de cómo categorizar la información y un sistema que fuese asociado con tu persona, tu email, tu Linkedin o lo que tú eligieses tendríamos una especie de mapa de conocimiento dinámico por diferentes áreas temáticas.

Cada uno sería el que tendría la información de ese mapa de conocimiento (al fin y al cabo es de uno mismo, además de la empresa o el “ente jurídico” que lo crease) y decidiría con quién compartirlo y a qué nivel de profundidad (porque obviamente habría capas dentro del mapa de conocimiento…).

No sé siempre me ha parecido curioso saber qué daría un mapa de conocimiento sobre cada una de las personas que hubiese a mi alrededor y más incluso qué saldría del mío y si eso cambiaría mi comportamiento de lectura o si por el contrario lo potenciaría.

Si a alguien le interesa más sobre este tema o sobre las ideas que pueda tener sobre esto que me diga que estaré encantado de comentar sus posibilidades, ahora mismo ando buscando trabajo (preferiblemente por Madrid pero si el proyecto mola me voy hasta la Luna, Marte no que dicen que está colonizado xD).

 

 

 

Primer Post

Bueno ahora que más o menos sabemos cómo ha quedado el cuadro de adquisiciones de las grandes plataformas online (a falta del desenlace de Twitter que no pinta bien) comienzo a postear o compartir algunos pensamientos y vuelvo a compartir contenido que antes compartía (de esto hará años).

Este primer post va dedicado a explicar por qué me decido a hacerlo ahora y no antes, ¿qué ha cambiado? Bueno no ha cambiado nada, y ha cambiado absolutamente todo.

Para los que no me conozcan tengo que decir una cosa: no me gustan las redes sociales (Linkedin es otra cosa, aunque caiga también en esta categoría), estaban bien al principio si, para qué vamos a negarlo, se aprende mucho de ellas y a muchas personas le siguen gustando. Hace años que decidí abandonar Twitter, Facebook y Linkedin (de hecho mi perfil ha pasado de tener perfil a no tenerlo, a ser entrenador Pokemon para reírme un rato a volver a tenerlo completo habiendo perdido toda la puntuación de competencias y habilidades que tenía desde el 2009). Tampoco he usado Whatsapp, hasta recientemente y casi por imperativo social porque nadie o casi nadie usa otra app, ni Telegram, ni Line y mucho menos Signal…

¿Por qué? ¿Qué tengo que esconder? Nada y todo. Simplemente no me gusta lo que se pueda hacer con mi información con los futuros productos y proyectos que lancen esas compañías. Y como no tienen un botón para borrar todo el histórico pues decidí no participar de ellas para bien y para mal. Si habéis intentado alguna vez borrar información en Facebook lo entenderéis, sino ya estáis tardando para probarlo porque es desquiciante. Los condenados guardan hasta las búsquedas que has realizado y las veces que cambias de localidad o incluso de nombre.

¿Qué puede venir te estarás pensando? Pues lo peor para mi es todo un sistema de Inteligencia Artificial (IA) o asistente personal que esté diseñado para manipularte y no te permita configurar sus parámetros básicos de comportamiento hacia tu persona. Así para empezar… Pero claro antes no se hablaba de IAs. Antes de Her, Exmaquina, la última temporada de Blackmirror o todo este boom reciente de este año 2016 con noticias de portada como “ Dos Inteligencias Artificiales de Google crean un sistema de encriptación propio que una tercera Inteligencia Artificial no logra descifrar” (en inglés claro los medios españoles están ocupados en temas más importantes como OT que son dos siglas igual de importantes que AI para nuestro futuro).

Pero bueno que nos desviamos del tema. ¿Por qué ahora vuelvo a publicar? Pues porque cada semana o cada mes leo por ahí una nueva herramienta que ha abierto Baidu, Amazon, Microsoft, IBM, Google u Open AI para trabajar con sistemas de redes neuronales o con sus propios sistemas de Inteligencia Artificial. Y claro al final uno dice, mira esos programas van a existir y van a manipular a cientos de millones de personas al igual que hoy lo hacen los medios de comunicación sólo que esta vez la manipulación será más sutil e irá para aumentar los beneficios de otras empresas. De hecho lo que está pasando con internet en China podría ser un buen ejemplo de las consecuencias y qué se podría llegar a hacer, pero eso lo dejo para otro post.

La parte positiva de esto es que también existe la posibilidad de crear unos sistemas de Inteligencia Artificial que intenten potenciar y mejorar al ser humano. Imaginaros un sistema tipo Her o Jarvis pero que cada uno de vosotros pudiese configurar a su antojo los parámetros fundamentales de una manera sencilla. La clave está en empoderar al ser humano y a día de hoy la tecnología, desde mi humilde punto de vista, cada vez se está volviendo más adictiva y hemos perdido el foco en el potencial que tenemos para empoderarnos con ella.

Y sino que se lo pregunten a los millones de personas que están viciadas al Candy Crash, se me ocurren mil formas o cosas que aún no existen que se pueden hacer con un móvil (y sin móvil) mientras vas en el metro. Aunque quizás tengamos que esperar a que vengan nuevas tecnologías para eso… (mira otro post).

Pero vamos venga lo que venga en el futuro, inteligencias artificiales más o menos manipuladoras siempre habrá, o quiero pensar que habrá, alternativas. Sino más nos vale estar preparados para lo que nos depare el futuro.